Crónica de los Methllerk › Capítulos

Capítulo 4 · El fin de la casa Suirkrond

En el otoño del año 128, muere Mosskos, el gobernante de los Methllerk.

El hambre se quedó en Llaness 10 años. En lo peor no hubo grano ni para 12 de cada cien bocas. No fue solo allí: Stianess, Mueness y Zailira pasaron por lo mismo aquellos años. Al final una cosecha volvió a dar de comer a todos.

Por costumbre, al que manda lo eligen los suyos. Se contaron los apoyos: Tuindtuend, 13, Dosduend, 12, Lloththue, 5 y Guilskaith, 2. Nadie sacaba ventaja clara a los demás, y el asiento quedó vacío mientras los Methllerk se decidían. Tras 4 estaciones de espera, Tuindtuend fue elegido con 13 apoyos, frente a los 12 de Dosduend. Pesaron sobre todo su don de mando y los lazos con quienes elegían. El asiento cambió de manos una vez más en estos años.

Con su último miembro se apagó la casa Suirkrond, la del lema «Nadie come solo»: no quedaba nadie que llevara su nombre. También se apagaron las casas Ziabruil, Saisdauth y Lluigath en estos años, y 11 más.

El hambre se llevó a 5 de los que encabezaban Llaness en estos años: Llanthueto, Melchau, Mathmuirk, Dastand y Zagauslau.

Dosduend, que estaba al frente de Llaness, murió de vejez, ya anciana. Era prudente, generosa y humilde. Dejaba viudo a Llanthueto y un hijo con vida.

Los dioses hablaron 2 veces en estos años. «May it rain on the other side of the mist», pidió Vey. No ocurrió: nadie sabe qué hay tras la niebla, ni siquiera los dioses, y lo que no se ve no se toca. «A good harvest for those who went to Zailira», pidió tidewright. La siguiente cosecha de Zailira vendría bendecida.

Nada de esto se olvidó. En el asiento seguía Sauchia. El ánimo estaba tranquilo.

Lo más importante de estos años (80 titulares)

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