Crónica de los Methllerk › Capítulos

Capítulo 3 · El fin de la casa Dozos

En el otoño del año 86, muere Golstan, al frente de Mueness. Gobernaba entonces Manra, de la casa Solluerk.

El hambre se quedó en Mueness 6 años. En lo peor no hubo grano ni para 9 de cada cien bocas. Golstan decidió racionar el grano en Mueness, porque tenía miedo. 6 vecinos huyeron del hambre de Mueness y se fueron a Zailira. No fue solo allí: Stianess, Zailira y Llaness pasaron por lo mismo aquellos años. Una buena estación cortó por fin el hambre.

Manra murió de vejez, en Llaness, ya anciana, tras 29 años al frente de los Methllerk. Era ambiciosa, audaz y orgullosa. Dejaba viudo a Sesesga. El asiento quedaba vacío. Por costumbre, al que manda lo eligen los suyos. Se contaron los apoyos: Densond, 24, Stuerktues, 3, Gasguis, 3 y Sothath, 2. Densond fue elegido con 24 apoyos, frente a los 3 de Stuerktues. Pesaron sobre todo su don de mando y el prestigio de su casa. El asiento cambió de manos una vez más en estos años.

Con su último miembro se apagó la casa Dozos, la del lema «Nadie come solo»: no quedaba nadie que llevara su nombre. También se apagaron las casas Guerkdau, Liathta y Lengail en estos años, y 17 más.

Los dioses hablaron una vez en estos años. «May the grain of Stianess rot», pidió saltmarsh_june. No ocurrió: una bendición que quita no es una bendición, y las leyes no la dejaron pasar.

De todo aquello quedó Mueness, que era ya el mayor de los suyos. Había miedo, y crecía el descontento.

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